De ida y vuelta

A casi cuatro meses de haber regresado a Tacubaya…

Emprendimos este viaje con inmensa curiosidad y apertura de espíritu. Nos movió el gusto por el descubrimiento y la búsqueda de inspiración  y de creación que trae el movimiento constante. Queríamos encontrar puntos de encuentro y de diálogo a lo largo del camino, a partir del respeto y la confianza en los demás.

La travesía que hicimos fue en todos sentidos afortunada; porque nos mostró el mundo y nos permitió conversar con él, porque nos llenó de inspiración, porque nos dejó regresar, pero además y sobre todo, porque nos hizo vernos a nosotros mismos.

Salir de nuestro entorno nos permitió encontrarnos con lugares y personas extraordinarias y vivir experiencias únicas, y dejar nuestra cotidianidad nos hizo reconocer nuestras virtudes pero también nuestras turbaciones y demonios (que viajaron con nosotros hasta el fin del mundo…), a los que tuvimos que enfrentar para seguir adelante.

Descubrimos que hacer de un sueño un proyecto y llevarlo a cabo es posible, con toda la responsabilidad que eso trae consigo. Nos dimos cuenta de que la vida puede convertirse en la búsqueda de llevar a cabo nuestros sueños, sean cuales sean y del enorme trabajo que eso implica.

Ahora sabemos que el gran reto es no permitir que la vida deje de sorprendernos, que en lo ordinario se encuentra escondido lo extraordinario y que si vemos con ojos de viajeros y no con ojos de turistas, en realidad, el viaje no se termina.

Agradecemos a todos los que de alguna forma hicieron este viaje con nosotros. Fue un placer compartirlo con ustedes.  Seguir compartiendo, ahora que estamos de regreso y que más que nunca, Tacubaya Viaja.

 

 

Posteado hace 1739 días
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